Tonos agitados, perentorios e irónicos, cuando no de franca consternación o desasosiego priman en Colombia entre finales de los años treinta y finales de la década de 1960 entre los literatos, poetas y críticos que se ocupan de la significación y los efectos de María . En ese momento, en que los protagonistas del debate intelectual poseían todavía peso específico dentro de la esfera pública, parece como si estuviera en juego mucho más que la ausencia más o menos repentina entre algunos, de lo que habían sido los factibles placeres estético-literarios deparados por la novela de Jorge Isaacs. Cabe sostener por eso a manera de hipótesis que el atractivo del corpus de textos correspondiente a esa etapa de la recepción colombiana de María , reside primero que todo en esos tonos y luego, en segundo término, en el carácter de síntomas que pueden revestir sus diagnósticos de época o el desarrollo de sus argumentaciones crítico-culturales a propósito de la novela. VER PDF Esta lectu...